Testimonios
 

El Caso de Carlos Contreras Maluje

 

En el ampliamente conocido caso de Carlos Humberto Contreras Maluje, la Corte Suprema, confrontada con las irrefutables y evidentes pruebas de su arresto, concedió el recurso de amparo aunque fue incapaz de llevarlo a cabo.

Carlos Humberto Contreras Maluje, un funcionario municipal del gobierno de la Unidad Popular fue detenido el 3 de noviembre de 1976. El 31 de enero de 1977 la Quinta Sala de la corte de Apelaciones aceptó la petición de recurso de amparo presentado en su favor. Para los abogados de derechos humanos, acostumbrados a las habituales negativas de estos recursos, el fallo positivo fue motivo de sorpresa.

De acuerdo a los testigos, los acontecimientos que rodearon el arresto de Carlos Contreras comenzaron el mediodía del 3 de noviembre de 1976, cuando éste se lanzó al frente de un bus en una concurrida calle de Santiago. Mientras recobraba el conocimiento, un carabinero fue en su ayuda, pero inmediatamente se aproximó a la escena un auto con tres hombres vestidos de civil que lo rodearon y lo mantuvieron en el suelo. Contreras gritó que los individuos eran agentes de la DINA que lo habían torturado anteriormente y que lo estaban arrestando de nuevo . También gritó su nombre y pidió ayuda a la policía y a los alrededor de 30 curiosos, testigos del hecho. Contreras fue forzado a entrar al automóvil posteriormente identificado como perteneciente al Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, el que se alejó a gran velocidad. (lea testimonio de uno de los testigos de este hecho)

Los testimonios presentados por varios testigos, incluyendo el oficial de Carabineros, convencieron a los jueces de la corte de Apelaciones, Adolfo Bañados y Marcos Libedinsky, a conceder un recurso de amparo a pesar de los clamores del Ministerio del Interior y el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea de que el arresto nunca tuvo lugar. Con todo, en julio de 1977, ocho meses después del hecho y cinco meses después de que la corte había otorgado el recurso de amparo que ordenaba su inmediata liberación, la Corte Suprema no había realizado ninguna acción concreta para obtener la libertad de Contreras. En diciembre de 1977, el caso fue transferido a la corte Militar de la Aviación, la que lo cerró temporalmente "por no estar acreditados los hechos".

Carlos Contreras Maluje nunca más fue visto ni se supo de él permaneciendo desaparecido desde ese día.

Su esposa, María Adriana Pablos, afirmó: "Reconozco que guardo especial cariño por dos jueces, Adolfo Bañados y Marcos Libedinsky, que no tuvieron temor y acogieron el recurso de amparo de Carlos. Ellos no tienen la culpa de que su sentencia haya quedado sin cumplirse..."

Luis Egidio Contreras, en su doble rol de padre y abogado de Carlos, comentó: "Cuando acudí a los Tribunales les dije a los jueces que en sus manos estaba la vida de mi hijo, que sólo ellos podrían respaldar sus gritos de auxilio y su ruego de que lo ayudaran...aparte de dos jueces, los demás traicionaron su obligación, haciéndose copartícipes de la barbaridad...Yo me pregunto, cuántos chilenos hoy estarían vivos, a cuántos habrían salvado la vida si hubieran acogido los recursos de amparo a tiempo".

 

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