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La página HITOS desarrolla en más profundidad sucesos que ocurrieron en Chile entre 1973 y 1998, y que de alguna forma u otra caracterizan ciertos períodos importantes en esta historia. Cada uno de estos hitos ha sido destacado en la cronología, ofreciendo otra forma de entrar a esta página.
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de Septiembre de 1973. El Golpe Militar.
La llegada de los militares
El Golpe con sus inesperadas y sangrientas consecuencias , pone abruptamente fin a un período relativamente largo de régimen constitucional en Chile y sienta el escenario para un régimen autoritario de facto que sería sostenido por la fuerza hasta 1990. Desde 1973 hasta 1990, y particularmente en los primeros años del régimen militar, las violaciones a los derechos humanos fueron ampliamente recurridas y sistemáticas. Éstas incluyeron arrestos arbitrarios, allanamientos a casas particulares, ejecuciones ilegales, tortura, prisión, relegaciones, y exilio.
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| arriba | Los Hornos de Lonquén
Un descubrimiento estremecedor "Trozos de cráneos amarillentos, con huellas de cuero cabelludo; pelos sueltos, negros; ropas desgarradas en las que se reconoce un blue jeans, un chaleco de hombre". (Palabras del subdirector de la revista Hoy, Abraham Santibáñez, al describir los restos humanos encontrados en los hornos de Lonquén, 30 de noviembre, 1978, Memoria Prohibida.) Era lo que quedaba de 15 hombres detenidos en distintas circunstancias el 7 de octubre de 1973 en la comunidad rural de Isla de Maipo, cuyos rastros se perdieron hasta fines de 1978, cuando se descubrieron los hornos de Lonquén. Este hallazgo, que estremeció la opinión pública, marcó un doloroso hito para los familiares de los centenares de detenidos - desaparecidos, víctimas del régimen militar: confirmó la terrible sospecha de que sus parientes estaban definitivamente muertos. El régimen ya no podía continuar aseverando que - tal como lo dijo el 7 de noviembre de 1975, el delegado de Chile ante las Naciones Unidas Sergio Diez en la Tercera Comisión de la Asamblea General de aquel organismo - "muchos de los presuntos desaparecidos no tienen existencia legal."
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Primera Protesta Nacional - Mayo 1983.
La oposición gana fuerza La primera Protesta Nacional, ocurrida el 11 de Mayo de 1983, fue el resultado de un creciente proceso de resistencia contra el régimen, y dio origen a una serie de jornadas de protestas que duraron hasta 1986.
En Marzo de 1983, se crea la Alianza Democrática, coalición política que fijo la salida de Pinochet como condición fundamental para lograr un acuerdo nacional. Al mismo tiempo, los sindicatos volvían a organizarse lentamente, en especial, en las minas cupríferas, base de la economía chilena. En 1982, la estabilidad económica que el país había conocido anteriormente se fragmenta. La inflación se elevaba por sobre un 20 por ciento, el desempleo era del orden del 24 por ciento a lo largo del país y en algunas regiones alcanzaba hasta el 40 por ciento. El peso chileno por su parte, se devaluaba drásticamente. Diversos sectores de la economía chilena, desde el gran empresario hasta los habitantes de las poblaciones de Santiago, estaban siendo afectados por el colapso económico. En el año 1983, esta situación obligó a los miembros de la Junta a sostener negociaciones con 40 bancos con el fin de detener el descalabro económico en que se encontraba el país. Los opositores al régimen decidieron que había llegado el momento de poner en evidencia el descontento generalizado y de levantar las demandas sectoriales. La primera Protesta Nacional, convocada principalmente por la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) y apoyada por grupos de la oposición política, sorprendió al gobierno y a sus propios organizadores por su magnitud y diversidad. Para asegurarse de hacer una convocatoria lo más amplia posible, el llamado no hacía demandas específicas sino que solamente decía: "Ha llegado la hora de pararse y decir: Ya Basta". El 11 de Mayo de 1983 comenzó como un día común y corriente, tal vez con menos tráfico en Santiago. Muchas familias no mandaron sus hijos al colegio, mientras grupos de trabajadores protestaban demorando o deteniendo definitivamente el trabajo. Hacia el mediodía, en centros universitarios y en los alrededores de la Corte Suprema, se daba lugar a protestas esporádicas. Pero no fue sino a las 20:00 horas que la ciudad comenzó a temblar con el tocar de las cacerolas, no sólo en los sectores populares de las afueras de la ciudad, sino también en los barrios más acomodados de la clase media de Santiago. Cientos de autos, especialmente en las partes adineradas de la capital, formaban atochamientos de tráfico con un constante ruido de bocinazos. Con barricadas ardientes, caravanas de autos y marchas locales, los manifestantes retomaron la ciudad por primera vez después de casi diez años.
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Informe De La Comisión Nacional De
Verdad y Reconcilicación
Toda la Verdad La creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, el 25 de abril de 1990, fue una de las primeras resoluciones tomadas por el Presidente Patricio Aylwin en el ámbito de derechos humanos. Marcó un importante paso entre el primer gobierno democrático de transición y el régimen autoritario que rigió Chile durante los 17 años anteriores. Por decreto del Ministro de Justicia, y para "clarificar toda la verdad acerca de las más graves violaciones a los derechos humanos", se creó esta Comisión de ocho miembros, encabezada por el abogado Raúl Rettig. La creación de la Comisión provocó de inmediato las aprehensiones de las Fuerzas Armadas y de quienes las apoyaban.
Las primeras tensiones se hicieron evidentes durante el primer mes de existencia de la Comisión, cuando el Mayor del Ejército, General Jorge Ballerino, bajo expresas órdenes de su Comandante en Jefe, Augusto Pinochet, visitó a Rettig para manifestarle la preocupación del Ejército de que el trabajo de la Comisión fuera utilizado por sectores políticos deseosos de desprestigiar a las Fuerzas Armadas y al Ejército en particular. El Ejército además advirtió, a través de Ballerino, que la Comisión podría eventualmente sobrepasar su misión legal al asumir un trabajo que propiamente pertenecía a la Corte. El nuevo gobierno percibió estas advertencias del Ejército como un cuestionamiento indirecto a la autoridad del presidente de la nación. Aylwin citó al Comandante en jefe a una audiencia en La Moneda para que éste respondiera por su inaceptable intromisión en la esfera política. Ante esto, Pinochet declaró su voluntad de cooperar, mientras el gobierno reiteró públicamente que la Comisión no tenía poderes judiciales en absoluto, y que entregaría directamente a las cortes los nombres de quienes cometieron violaciones a los derechos humanos. También expresaron sus dudas los familiares de las víctimas y grupos afines. A su juicio, la decisión de la Comisión de tratar "las más graves violaciones a los derechos humanos" - lo cual abarcaba solamente aquellas violaciones que terminaran en muerte - era demasiado limitado. Sin embargo, la inclusión de la Comisión de los casos de muertes o supuestas muertes a consecuencia de otras violaciones a los derechos humanos, tales como ejecuciones ilegales, tortura y desaparición de personas, apaciguó hasta cierta medida las aprehensiones de este sector.
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De General a Senador
Visiones Antagónicas El día 11 de marzo de 1998, el Congreso Nacional sirvió como escenario para otro desencuentro entre las visiones antagónicas que caracterizan al Chile moderno. Por primera vez en la historia del país, un ex dictador juró no sólo como senador, sino también como senador vitalicio. Augusto Pinochet reclamó su puesto permanente en la institución democrática que el mismo clausuró en 1973. Su investidura se realizó en la presencia de ex colaboradores y partidarios pero también ante dirigentes políticos cuya persecución y exilio su régimen llevó a cabo.
Las semanas antes del inicio del nuevo período legislativo del 11 de marzo de 1998, varios representantes de la Concertación intentaron impedir la llegada del General (R) Pinochet al Senado a través de una serie de procesos judiciales. Entre otras cosas, afirmaban que el ex dictador nunca fue presidente electo. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron en vano: la Concertación, que había aceptado la senaduría vitalicia como una de las condiciones para la transición a la democracia, cumplió con su parte del trato.
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