MESA DE DIÁLOGO
DERECHOS HUMANOS
INTERVENCION DE DOÑA PAMELA PEREIRA
31 DE AGOSTO DE 1999
Nosotros y el país nos preguntamos por qué dialogar, respecto de que dialogar, y con qué finalidad.
I. A mi entender después del golpe militar, durante toda la dictadura, a lo menos se produjeron dos realidades que importan identificar, a los efectos de contestarnos por qué dialogar.
a) El golpe militar no sólo se produjo para enfrentar una crisis institucional en el país, sino que los mentores del mismo buscaron imponer un determinado modelo de sociedad, y en ese sentido tuvo un carácter refundacional para la sociedad chilena.
El modelo se nos impuso a sangre y fuego, y eso explica el porqué el gobierno de las FF.AA. llevó adelante políticas represivas de carácter institucional, sistemáticas y masivas que claramente tuvieron por objeto exterminar, hacer pedazos toda estructura real o potencial de los partidos políticos de izquierda, de los sindicatos, organizaciones estudiantiles y sociales.
Por qué dialogar: para enfrentar civilizadamente por la vía de la conversación, los costos dramáticos de esta realidad, como dije cierta e incontrovertible, cualquiera sea la explicación de los porqué de la misma, que nunca podrán justificarse y que a mi juicio respecto de la cual todos tienen derecho a expresar su opinión más allá de esta mesa de diálogo.
II. En cuanto a que dialogar
De lo que ocurrió, que es lo que he señalado.
Pero específicamente de los casos de los detenidos desaparecidos.
A mi entender la política represiva de la desaparición forzada de personas llevada adelante entre 1973 a 1977, sin perjuicio de los demás casos que se presentaron con posterioridad tuvo objetivos muy claros:
a) El principal: sustraer, sacar de la sociedad al "enemigo", sin tener que asumir ante la sociedad que sustraer al enemigo de la misma, era, secuestrarlo, llevarlo a una cárcel clandestina, torturarlo, mantenerlo vivo por algún tiempo que a veces se prolongó por bastante tiempo, y luego hacerlo "desaparecer". Todo este actuar clandestino de las fuerzas represivas era al amparo de la institucionalidad visible, la que se expresaba a través del Ministerio del Interior. No solo entonces se negaba la detención de la víctima, sino que además le imputaba a la víctima conducta tales como que se había ido fuera del país. Un caso extremo de información falsa sobre sus víctimas fue cuando los funcionarios de la dictadura en Naciones Unidas dieron a conocer una lista de detenidos desaparecidos diciendo que no tenían existencia legal, es decir, que nunca habían nacido. Así con esta conducta oficial se cerraba el circulo de la impunidad para los secuestros quedando la víctima en la absoluta indefensión.
b) Un 2º objetivo - de esta política represiva, era paralizar por el terror a las organizaciones a las cuales las víctimas pertenecían. Yo recuerdo el impacto que producía, cuando pasaban los días y la detención no era reconocida por las autoridades de entonces. Un escalofrío recorría a todos. Si a la víctima le era reconocida su detención, entonces la lucha contra el tiempo era sacarlo de la incomunicación y la tortura. Eso era soportable, por que hasta el dolor el ser humano lo asume desde pequeño, pero la desaparición es algo muy difícil de asumir en la conducta humana.
Veamos, el principal organismo represor la Dina, dependa directamente del Comandante en Jefe del Ejército. El Comando Conjunto y sus actos fueron decididos institucionalmente. Las cárceles secretas estaban a cargo de oficiales de la FF.AA.. Ejercían funciones de custodios, de torturadores, analistas etc., los miembros de las FF.AA.. Incluso los civiles incorporados a estos quehaceres eran asimilados a la estructura militar. Los vehículos, los elementos de tortura, la infraestructura general se compraron con recursos del Estado. Como no hablar de terrorismo de Estado. En fin este tema, espero desarrollarlo en toda su potencialidad más adelante.
Esta política. que transformó a sus víctimas en ausentes, la conciencia de la sociedad los transformó en siempre presentes, que simbolizan el conflicto, la división de Chile. De ahí, que mientras ellos no estén, estaremos ineludiblemente siempre confrontados.
a) Que las FF.AA.. reconozcan que estos hechos existieron, que estos fueron malos hechos, que los mismos constituyeron violaciones a los derechos humanos fundamentales de la persona humana, que tales actuaciones se fundaron en una doctrina -de seguridad nacional- ajena a la doctrina histórica de las FF.AA.. chilenas.
b) La otra finalidad de porque sentarse a esta mesa, es para conversar respecto de cada caso de detenidos desaparecidos. Caso a caso. Nosotros tenemos un caudal informativo que estoy en condiciones de demostrar, he traído material suficiente, pero puedo traer todo lo específico que se requiera. De esas informaciones solo cabe concluir que las FF.AA.., según sea la voluntad de sus respectivos mandos institucionales, pueden entregar la información que permita conocer el destino de los detenidos desaparecidos. En mi opinión deben hacerlo.
En otra oportunidad profundizaré el tema de la responsabilidad de los tribunales, y el porqué sólo es posible resolver este tema si los casos se resuelven en los tribunales.
Nadie siquiera imagine en esta mesa la posibilidad de una fórmula mágica que resolvería todo sería; verdad condicionada por el requisito sin a qua non de la impunidad garantizada para los responsables de estas conductas criminales. Que los tribunales de acuerdo a la ley, den a cada cual lo suyo.
Los derechos a la vida, a la libertad, a la integridad física y síquica, al igual que todos los derechos humanos, son irrenunciables e inalienables según categorías jurídicas reconocidas universalmente en múltiples instrumentos jurídicos firmados por Chile, las que a su vez se fundan en categorías éticas asentadas en la conciencia universal.
Nadie puede pretender poner en un plano de negociación las vidas de los detenidos desaparecidos. Nadie que de buena fe quiera superar la división de Chile puede poner en un plano de chantaje moral a la sociedad, diciéndole doy cuotas de verdad a cambio de impunidad.
Si esto no se entiende, no sólo no habremos cumplido con las aspiraciones de la sociedad nacional, restañando heridas, sino que nos habremos hundido un poco más, en la división en el subdesarrollo, y por que no decirlo en la indignidad. Por cuanto tiempo más, no lo sé.
Lo que sí sé es que si hablamos con franqueza, construimos el camino de la verdad para que los tribunales determinen lo que corresponda, y las FF.AA.. reconocen con valor el mal que nos hicieron, todos reconoceremos el valor de quienes son capaces de enfrentar los hechos en su justa dimensión.