Joaquín Lavín y los Desaparecidos

9 de julio 1998

Joaquín Lavín, el alcalde de la adinerada municipalidad de Las Condes, y miembro de la derechista Unión Democrática Independiente (UDI), actualmente se encuentra al centro de una gran polémica que se generó a raíz de un encuentro que él tuvo el mes pasado con esposas y otros familiares de algunos de los detenidos desaparecidos de la localidad rural de Paine. Fue ahí donde 18 campesinos desaparecieron inmediatamente después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, luego de ser detenidos por oficiales del Ejército. Veinticinco años después, sus parientes aún no saben acerca del destino de sus seres queridos. Lavín, precandidato presidencial de la derecha para las elecciones de 1999, ha recibido duras críticas que lo acusan de utilizar el dolor de otros para hacer su campaña electoral.

DERECHOS CHILE le invita a leer los tres comentarios a continuación y participar en el foro de conversación de la Página Interactiva.

 

Entrevista con Joaquín Lavín - Un Primer Gesto
La Tercera, 7 de julio 1998

¿Qué les dijo o prometió a las viudas que visitó en el Callejón 24 de Abril (Paine)?

- Yo creo que sirve mucho ponerse en los zapatos del otro. Por eso considero que el encuentro con esas mujeres viudas y familiares de detenidos desaparecidos fue muy importante, porque pude escuchar sus sentimientos, sus vivencias, que han sido terribles, y también pude ver que en ellas existe un gran deseo de reconciliación.

¿Cree que puede haber reconciliación sin conocer el paradero de sus seres queridos, sin haber recibido una palabra de perdón? ¿O piensa usted que el tema de los detenidos desaparecidos aún está pendiente?

-... Sí, es un asunto pendiente. Pero creo que lo más importante es que todas ellas reciban un trato especial de parte de la sociedad, que se les faciliten las cosas.

¿Pero usted se refiere a que se les entregue ayuda material?

- No. No me estoy refiriendo a cosas materiales, sino a otras cosas. Acercarme a ellas para mi fue un gesto... y más adelante vendrán otros.

¿Usted estaría dispuesto a proponer alguna fórmula que permita a los familiares de desaparecidos políticos conocer la verdad de lo ocurrido?

- Por ahora estoy acercándome a ellos, estoy interesado en conocer su dolor. Luego vendrá el tiempo de las proposiciones.

 

Nelson Caucoto - La Contradicción de Lavín

(Nelson Caucoto es abogado de derechos humanos con la Corporación de Asistencia Judicial - Oficina de Derechos Humanos. El siguiente texto es un extracto de una entrevista con DERECHOS CHILE)

Yo creo que uno tiene que practicar la tolerancia también y que hay algo que nadie puede negarle a Lavín y nadie lo puede negar a nosotros, que es el que alguien nos ponga un veto para acceder a sectores que uno cree que son prohibidos. Yo creo que deberíamos romper esos vetos. Yo creo que está bien que se rompan los vetos, que Lavín hable con los familiares de las víctimas, que no nos mantengamos eternamente separados en bandos irreconciliables. Eso es lo substancial.

Pero utilizar política y electoralmente el sufrimiento de las personas y la reivindicación de vida que hacen ellos, la reivindicación de justicia que hacen ellos, a mí me parece que es realmente algo vergonzoso.

Me llamó mucho la atención la apariencia de Lavín. Lavín está en una campaña. A mí me llama la atención que hoy día Lavín quiera interiorizarse si existen los desaparecidos o no existen, o de qué sienten los familiares de los desaparecidos. Yo creo que eso ya demuestra al hombre en su faz entera. Yo no creo que alguien que esté preocupado de ocupar un cargo alto del país ya tiene que venir a averiguar qué sienten los familiares de los detenidos desaparecidos, qué quieren los familiares de los detenidos desaparecidos cuando siempre desconocieron el tema. Nunca quisieron acercarse.

Yo creo que donde quedó descubierto Lavín fue precisamente cuando lo entrevistó la Radio Cooperativa ayer (7 de julio). Lavín dijo "yo estoy aquí en Arica, en el morro de Arica", etc., "recorriendo las poblaciones como siempre", entonces la periodista le dice: "pero señor Lavín, que pasó, porqué fue para allá, esto del tema de los desaparecidos..." Habló de que es un tema doloroso, una cicatriz abierta. Entonces cuando la periodista le hizo una pregunta que tenía que hacer, le dijo: "Sr. Lavín, en lo concreto, pero lo concreto - Usted está por que se haga justicia o por que haya impunidad en este caso que tanto hoy día lo conmociona?" Y sabes cual fue la respuesta de Lavín? Lavín dijo, "mire, yo no hablo de eso porque eso es meterse en política".

A mí me parece que es la contradicción vital más grande que pueda haber porque lo que él está haciendo es política y hoy día expresar que la aspiración de los familiares de las víctimas de exigir justicia es política, a mí me parece que es una persona que está absolutamente confusa y equivocada y que no tiene nada que hacer ni siquiera como líder político en este país, o sea, demuestra una ignorancia absoluta porque el poder pensar que exigir justicia es hacer política me hace pensar que estamos en dos mundos absolutamente distintos.

A mí me muestra quién es Lavín, porque estos discursos populistas demagógicos llegan a sectores de la población y creerán que Lavín efectivamente está sensibilizado al tema de los detenidos desaparecidos y que él va a resolver el tema de los desaparecidos. Todos sabemos que él formó parte del mismo sector que generó las violaciones a los derechos humanos, que fue colaborador, que fue cómplice, que fue encubridor... porque lo que la gente tiene que saber es que uno puede ser autor, uno puede ser cómplice, puede ser encubridor, no sólo por la vía de la acción. Puede ser autor, cómplice y encubridor también por vía de la omisión. El señor Lavín aquí pecó de omisión, como toda la derecha, entonces que hoy día vengan a valerse de un tema tan sentido, tan arraigado, diría yo, en el alma de nuestro pueblo y tratar de instrumentalizarlo polÌticamente a mí me parece que es una barbaridad.

 

José Zalaquett - El Dilema de Lavín
La Tercera, 7 de julio 1998

(José Zalaquett es un abogado de derechos humanos y ex miembro de la Corporación Nacional de Verdad y Reconciliación)

La Unión Democrática Independiente (UDI) se ve a sí misma cumpliendo el papel que jugó la Democracia Cristiana en el pasado: un grupo de dirigentes de inspiración confesional, con sentido de misión, capaces de atraer a la gente, ocupar el centro político y ganar el poder.

Se trata de una apuesta audaz, confiado en los dividendos que reporta mostrar fe y espíritu ganador. Pero la UDI sabe que, aunque ha sabido posicionarse en muchos sectores populares, el país en su conjunto todavía la mira como una elite de derecha relativamente cerrada y con una fuerte lealtad hacia el régimen militar. Por tanto, para aumentar su apoyo electoral, ha intentado expandirse más abiertamente hacia otros sectores sociales.

Es así que Joaquín Lavín, el candidato presidencial de la UDI, comenzó a visitar poblaciones. Pero no bastaba. Para grandes segmentos de la ciudadanía, el verdadero test de la credibilidad sigue siendo el tema de los derechos humanos. Mientras Lavín no lo enfrentara directamente, no podía presentarse como un candidato para todos. Es en este cuadro que se entrevistó con los familiares de los detenidos desaparecidos de Paine.

¿Fue pura demagogia? Muchos lo denunciaron así, por lo hondo que cala este tema en sus sentimientos y valores. Pero no me parece la pregunta más relevante. Es obvio que hay un componente de maniobra electoral en el gesto de Lavín, aunque tratar de adivinar el grado de sinceridad o cálculo de cada iniciativa de los candidatos políticos es tarea imposible e inútil. Lo importante es forzar una discusión seria sobre los temas de fondo, aunque hayan sido planteados por razones de estrategia.

En este caso, lo central es cómo podemos superar de veras las grandes divisiones del pasado. Pienso que Lavín llegó hasta el borde del gran río que divide a muchos chilenos, pero no se atreve a cruzarlo, porque no ha superado el viejo dilema entre lealtad a un régimen y a la propia conciencia, que ha afligido a izquierdas y a derechas por igual (aunque en el caso que nos preocupa, de los detenidos desaparecidos, pesa sobre el gobierno militar y sus partidarios). El temor es siempre el mismo: que reconocer las culpas del propio bando favorezca a los adversarios.

No se le pide a Lavín y a la UDI que se distancien por completo del gobierno militar, sino que admitan las responsabilidades que éste tuvo en lo que toca a los detenidos desaparecidos. Como se ha comprobado hasta el cansancio, el tema no pertenece sólo al pasado. Se trata de valores fundamentales, que son la base de la convivencia civilizada y sin los cuales no es posible recomponer la unidad nacional.

Ese es el meollo del asunto y la gente sabe distinguir entre las cuestiones de fondo y los meros gestos y símbolos. Si Lavín quiere hacer una contribución genuina a la unidad nacional, debe aprender a reconocer esa diferencia y actuar en consecuencia.

 

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos - Una Carta a Lavín
La Época, 9 de julio 1998

Familiares de los ejecutados políticos durante el régimen militar manifestaron el 8 de julio frente a la oficina de Joaquín Lavín en la municipalidad de Las Condes. El siguiente extracto proviene de la carta que la Agrupación entregó al alcalde.

"Su preocupación no basta, y no es lo que espera el país para reconciliarse. Pensamos que esto más parece politiquería y conveniencia electoral...consideramos inaceptable que usted y la gente de su partido no se sientan responsables de lo ocurrido en nuestro país durante la dictadura militar...cuando es con su silencio y acatamiento de lo sucedido que pasaron a ser cómplices de las torturas de los prisioneros políticos, de las ejecuciones, desaparecimientos y exilios de más de un millón de personas....Señor Lavín, lo único que pedimos es hacer justicia y si es usted quien desea hablar, hágalo de cara al país. Por ello, le proponemos una asamblea abierta, donde se discuta la anulación de la ley de Amnistía, que fue un justificativo de los culpables y una toma de impunidad por las violaciones a los derechos humanos desde 1973 hasta 1990".


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