Testimonios
 

"Así Murió Allende"
Extracto de ANALISIS No. 180. 22-29 Junio 1987.

por Mónica Gonzalez, Patricia Verdugo y Maria Olivia Monckeberg.

 

Llegan los asesores de Allende a La Moneda:

Al llegar a La Moneda, Juan Seoane (jefe de los detectives de La Moneda), recuerda: "El ambiente estaba muy convulsionado, barreras y tanquetas de Carabineros rodeaban el lugar..."

Quintin Romero, detective: "Había una agitación total. Paulatinamente se vio que la cosa iba en grande, en bloque y preparado por los militares".

David Garrido, detective: "Allende estaba muy tranquilo...Estuve con él...mientras hacía un discurso por Radio Magallanes. Lo vi entero y con una gran claridad. Me abismó comprobar que tenía muy claro que iba a morir".

 

La Moneda es bombardeado por tanques y aviones:

Los detectives describen cómo los disparos de un tanque militar abren un tremendo orificio en la pared del despacho de Allende:

Quintin Romero: "Nos arrinconamos todos, cayeron brasas y comenzaron a quemarse las alfombras ... Gateando llegamos hasta donde se iniciaba el fuego y lo apagamos con cojines. Creí que eran patrañas pues con todo el armamento que tenían afuera, con las bombas lacrimógenas que nos lanzaban, y si además cortaban el agua, estábamos acosados. El bombardeo estaba demás, no teníamos poder de fuego para hacer una real resistencia".

David Garrido: "Sentimos silbar la bomba que cayó justo casi arriba de nosotros. Saltamos hasta la mitad de la escala. Cuando intenté ponerme de pie, me fui para atrás, me miré los zapatos y no tenían taco, la onda expansiva los había arrancado".

Quintin Romero: "Hablábamos de que posiblemente nos fuéramos a quemar vivos. Afuera se escuchaban los gritos de los militares. Pensamos que nos iban a matar.... Cada cierto rato, nos arrastrábamos hasta el baño para mojar nuestros pañuelos y poder respirar".

Juan Seoane: "A mí me parecía que estaba viviendo una película, que todo era irreal. Las bombas, el incendio... todo se quemaba".

 

Allende Muere:

David Garrido iba entre los primeros que salieron de La Moneda... "Vi como el Presidente se fue despidiendo de todos, uno por uno. A mí me dijo: ‘Compañero, muchas gracias y mucha suerte’. Arriba, el humo hacía irrespirable el ambiente. Yo no tenía máscara antigases y, cuando me ahogaba mucho, (mis colegas) se sacaban sus máscaras y me la pasaban. Era insoportable, ya que nos ahogábamos... Entonces escuché la voz del Presidente que dijo fuerte: ‘Allende no se rinde’, y de inmediato, dos o tres balazos".

Juan Seoane" "...llegó uno de los médicos y dijo ‘El doctor (Allende) murió’. Se produjo un momento muy terrible. Arsenio Poupin (Subsecretario General del gobierno) trató de matarse, pero alguien forcejeó con él y le arrebató la pistola".

 

Salen de La Moneda:

" A las 14.10 horas del día martes 11 de septiembre de 1973, la puerta de La Moneda situada en calle Morandé se abrió y, detrás de un paño blanco de cocina, izado por una mano a modo de rendición, emergió más de una cincuentena de personas, desarmadas y casi asfixiadas por los efectos de los gases".

Miriam Contreras, secretaria de Allende: "Me había puesto la chaqueta de Augusto Olivares (quien ya se había suicidado), con la intención de llevársela como recuerdo a su esposa. Debajo de las mangas, puse enrollada el Acta original de la Independencia de Chile firmada por Bernardo O'Higgins el 2 de febrero de 1818... Al salir, los soldados me la arrebataron y la rompieron, a pesar de explicarles de qué se trataba".

Juan Seoane: "Al salir... había soldados que pedían que los dejaran matarnos. Decían: ‘Mi teniente, deje que mate a estos comunistas, les reviento la cabeza aquí en la calle’".

Al salir del edificio, a los sobrevivientes de La Moneda los obligaron a tenderse en el suelo con las manos en la cabeza. David Garrido vio un tanque acercarse a la fila de hombres tirados en el suelo: "Al oficial que iba en la torreta del tanque lo escuché decir: ‘Permiso, mi general, para pasarle el tanque por la cabeza a estos huevones... Di vuelta la cabeza y vi al general Palacios, con...un fusil en (la mano) derecha. El tanque se movió y puso una oruga en la vereda. Cuando el tanque se puso en movimiento, la gente que estaba al interior del Ministerio de Obras Públicas, que observaba la acción, comenzó a gritar, muy fuerte. Parece que eso detuvo al tanque a escasos centímetros de nuestros cuerpos".

 

A los prisioneros de La Moneda los llevaron de ahí al Regimiento Tacna:

David Garrido: "Nos hicieron bajar de rodillas, y a culatazos, al patio del Regimiento... Nos pusieron a todos hincados a 20 metros de las ametralladoras. Llegó entonces un alto oficial. Después supe que era el comandante del Regimiento, el coronel de Ejército Luis Ramírez Pineda. Gritaba como desaforado a sus soldados .... ‘¡Salgan todos de ahí!, gritaba ‘¡Los vamos a fusilar de inmediato!’

Pasaron la noche entera en el suelo, manos en la nuca. Según David Garrido, la mañana del 12 de septiembre ocurrió lo siguiente: "Recuerdo a Enrique París (miembro del PC, médico y asesor de Allende). Gritaron su nombre...’Usted va a ser fusilado y aquí está el capellán...Quiere confesarse?’ París respondió: ‘No señor, no tengo nada que confesar’. Y ahí se lo llevan".

Juan Seoane: "Cuando estábamos allí, en el suelo, aparecieron unos soldados y nos empezaron a amarrar con alambres, los tobillos y las manos a la espalda... Una vez que terminaron, quedamos todos ahí... Sí, eran amarras de muerto... unos soldados llegaron con unas listas y empezaron a leerlas. Cuando el preso respondía ‘aquí’, lo tomaban entre varios, como bulto, y lo tiraban arriba del camión".

Por esas cosas raras de la vida, Seoane fue el único entre todos que no fue llamado: "Uno de los soldados me dijo después: ‘De buena se salvó, porque a todos los que se fueron en los camiones los llevaron a Peldehue y los fusilaron. Antes, los hicieron cavar sus propias tumbas".

 

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