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De General a Senador

 

Visiones Antagónicas

 El día 11 de marzo de 1998, el Congreso Nacional sirvió como escenario para otro desencuentro entre las visiones antagónicas que caracterizan al Chile moderno. Por primera vez en la historia del país, un ex dictador juró no sólo como senador, sino también como senador vitalicio. Augusto Pinochet reclamó su puesto permanente en la institución democrática que el mismo clausuró en 1973. Su investidura se realizó en la presencia de ex colaboradores y partidarios pero también ante dirigentes políticos cuya persecución y exilio su régimen llevó a cabo.

Protesta contra Pinochet en el Senado, Congreso Nacional de Valparaíso, 11/3/1998. Foto: Helen HughesLa Constitución de 1980 que elaboró el régimen del ex Jefe del Ejército General (R) Pinochet otorga el puesto de senador vitalicio a los ex presidentes de la nación que hayan cumplido un mandato de un mínimo de seis años. El 11 de marzo de 1998, el único candidato que cumplía con los requisitos era el general en retiro. El ex Presidente Patricio Aylwin cumplió un mandato de sólo cuatro años acorde con la transición a la democracia pactada entre el régimen y algunos sectores de la oposición durante la última etapa de la dictadura. Salvador Allende, el último presidente elegido democráticamente antes de Aylwin, murió en La Moneda entre el bombardeo y las balas del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 sin poder terminar su mandato.

 Las semanas antes del inicio del nuevo período legislativo del 11 de marzo de 1998, varios representantes de la Concertación intentaron impedir la llegada del General (R) Pinochet al Senado a través de una serie de procesos judiciales. Entre otras cosas, afirmaban que el ex dictador nunca fue presidente electo. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron en vano: la Concertación, que había aceptado la senaduría vitalicia como una de las condiciones para la transición a la democracia, cumplió con su parte del trato.

Conflicto y tensión

El conflicto fue parte de la ceremonia de investidura del General (R) Pinochet como senador vitalicio: mientras el ex dictador juraba dentro del Senado, miles de manifestantes protestaron el hecho en las calles que rodean el edificio en Valparaíso, expresando su indignación ante uno de los acontecimientos más antagónicos de la "transición". Mientras afuera del Congreso los manifestantes y Carabineros se intercambiaban descargas de rocas y gases lacrimógenos, dentro del Senado un grupo de senadores de la Concertación desfilaba dentro del Congreso, portando fotografías y carteles con los retratos de ejecutados y detenidos desaparecidos durante el régimen militar de Pinochet. Entre los retratos se encontraba la imagen del ex presidente de la nación, Dr. Salvador Allende, y también del ex canciller Orlando Letelier y el ex comandante en jefe del Ejército Carlos Prats, ambos asesinados en el extranjero por agentes de la DINA.

Mientras tanto, el inminente senador vitalicio permaneció en silencio esperando el comienzo de la ceremonia en contraste con los gritos e intervenciones de parte de los invitados en la galería, a favor y en contra el ex general. Asimismo, en la Cámara de Diputados, grupos opositores alternaban sus gritos: a un "¡Viva Pinochet!" le seguía "¡Asesino!" De los senadores concertacionistas, sólo tres se acercaron a Pinochet a darle la mano durante la ceremonia. Ellos fueron Edgardo Boeninger, ex ministro del gobierno de Patricio Aylwin y senador designado; y los senadores demócrata cristianos Juan Hamilton y Andrés Zaldivar: hace casi 20 años, este último fue exiliado por el régimen de Pinochet.

 

La sesión no se abre

La ceremonia de juramento se postergó por 15 minutos llenos de tensión, durante los cuales el Presidente saliente del Senado Sergio Romero, miembro del partido derechista, Renovación Nacional, se negó a abrir la sesión hasta que los senadores de la Concertación dejaran de exhibir las fotografías de sus compañeros muertos.

Sergio Romero (Presidente del Senado): Yo quisiera decirles, que no me parece correcto que nosotros hagamos un juramento de esta naturaleza con las expresiones que Uds. tienen encima de sus escritorios.

Sergio Diez (Senador de Renovación Nacional y ex Presidente del Senado): ... El Senado se rige no solo por reglamentos sino que por su tradición y por su cultura política. Este es un acto solemne que inicia un nuevo periodo legislativo al cual se incorporan veinte senadores elegidos y los senadores institucionales. Este acto no puede ser mezclado con actos de homenaje de ninguna naturaleza porque le resta la pureza a la tradición republicana. Si queremos defender nuestro sistema democrático, tenemos que no sólo respetar la ley sino respetar las tradiciones que en este país son tan importantes.

Ricardo Nuñez (Senador socialista): Sr. Presidente. La tradición republicana jamás se ha visto empañada por un dictador que viene como senador a sentarse de por vida. (Aplauso).

(...)

Jaime Gazmuri (Senador socialista): La verdad es que no hay disposición reglamentaria que nos puede impedir, con el respeto con que lo hemos hecho, con el silencio que hemos mantenido durante todo este tiempo, que nuestros amigos...porque son amigos, yo tengo aquí la foto de Exequiel Ponce, es amigo mío, no es propaganda, está aquí Orlando (Letelier), está el presidente Allende, no estamos ofendiendo a nadie...el General Prats. No estamos ofendiendo a nadie. Y este es el lugar, también, de la memoria histórica de Chile, como lo es y debe serlo siempre del diálogo. Y yo le pido, Sr. Presidente, que abra la sesión porque realmente no estamos ofendiendo, sino que estamos haciendo lo que nadie puede dejar de hacer, que es honrar el momento solemne a la gente que pensará distinto de Uds., pero que dio la vida por nosotros, por lo que nosotros creemos. Presidente, yo le...(Romero interviene). Lo importante es que no estamos ofendiendo a nadie en el país, y estamos haciendo en el Senado, que es el lugar también de la memoria histórica de un pueblo. Yo le pido, presidente, porque no es nuestro ánimo para nada el que la democracia no se profundice a pesar de todos los problemas que vivimos. Y el Senado, finalmente, a pesar de nuestros postulamientos, es una institución republicana. Yo le pido, por tanto, que Ud. dé curso a la sesión porque lo que estamos haciendo acá es lo que nuestra conciencia y nuestro deber nos impone.

Sergio Diez: Presidente, presidente, Sr. Presidente...Yo creo que la mesa ha cumplido con su obligación. Pero también es cierto que el funcionamiento constitucional de la república no puede permitir actos de esta naturaleza. Esa es la tendencia básica del terrorismo. Tratar de impedir el funcionamiento normal de una democracia.

(...)

Nuñez: Sr. Presidente, no tenemos problema que Ud. abra la sesión. Vamos a retirar las fotografías de nuestra pupitres. Lo vamos a hacer con mucho dolor porque lo cierto es que la presencia tanto de Salvador Allende como Exequiel Ponce y otras personas son personas que podrían estar perfectamente en esta ocasión. No hay ninguna razón que Ud. haya impedido que estas fotografías de las personas que nosotros queremos tanto hayan estado presente junto con nosotros. Lo vamos a hacer porque jamas hemos impedido el funcionamiento del Senado, es más, jamás hemos impedido el funcionamiento de la democracia en nuestro país. En gran medida, la democracia se debe porque nosotros hicimos los esfuerzos para la democracia y no el General. Pinochet, ahora Senador.

Romero: En nombre de Dios, se abre la sesión.

 

Aquel día, más de 500 personas fueron detenidas por Carabineros durante las protestas en contra el senador vitalicio que se efectuaron a lo largo del país. Utilizando los mismos métodos de antaño, la policía responde a los manifestantes con bombas lacrimógenas, carros lanza aguas y otras formas de violencia física. La noche del 11 de marzo de 1998 también trajo consigo memorias de un pasado demasiado cercano para muchos de los habitantes del país. Así fue que, entre otras, Villa Francia, una de las poblaciones más conocidas de Santiago, se vio inundada aquella noche de tanques que se desplegaron por las calles de la población.

Al día siguiente, Chile vuelve a su extraña normalidad.

 

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