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"Durante este último período, la tortura ha desaparecido como práctica ligada al ejercicio del poder. Sin embargo, si bien ha dejado de ser un flagelo de aplicación sistemática, se han denunciado casos de tortura en recintos militares y policiales, explicables en parte por la herencia de una técnica y una ideología que se ejerció sin contrapeso durante más de 16 años. La vigencia de leyes secretas heredadas de la dictadura y la aplicación de la ley de aministía ha determinado una situación de impunidad. Por otra parte, y como telón de fondo, la violación del derecho a la vida ocurre en un contexto social marcado profundamente por el modelo económico en el cual el mercado es el implacable regulador de las relaciones humanas, generando altos niveles de marginación social. Se pretende imponer, pues, una concepción del hombre nunca antes tan materialista: el hombre como un usuario o un producto, como un bien transable, y obligado a olvidar su reciente historia". Extracto de, Persona, Estado, Poder: Estudios sobre salud mental, Vol.II, Chile 1990 - 1995, CODEPU.Esta página aún está bajo construcción, por favor vuelva a visitarla. |
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