Las funciones de los bandos militares.
Las tareas iniciales de destrucción de la institucionalidad democrática, represión a los partidarios del gobierno derrocado, "normalización" del funcionamiento económico y consolidación del liderazgo político militar de Pinochet, requerían necesariamente de una ideología y de una institucionalidad que sirviera como legitimación y guía para los militares y los grupos civiles en torno a la Junta y como mecanismo de información a la sociedad ocupada.
Son, sobre todo, los bandos militares los que asegurarán esta triple función, ideológico-programática, normativo-institucional e informativo-propagandística, en los primeros meses de la dictadura militar. Después, ellas serán cumplidas, diversificadamente, por la Declaración de Principios, el papel y comisiones legislativas de la junta, las Actas Constitucionales y Constitución de 1980, la Dirección Nacional de Comunicación, etc.
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Digamos, por el momento que los bandos actúan a la vez como Constitución, como ley, como norma de conducta, sin que deban someterse a procedimientos largos de tramitación y consulta. Son la expresión de la voluntad inmediata del poder y se pueden aplicar en tanto éste lo disponga. Hay aquí una relación de forma y fondo: se define una situación, se dice qué hay que hacer, pero sobre todo se dice que hay alguien que tendrá la atribución de juzgar y evaluar esa conducta. Junto a la materialidad de la orden y la norma, está el símbolo de la sociedad como cuartel o en estado de guerra, donde al que manda todo le está permitido.
Pero la función normativa de los bandos no se agota en esta generación de una institucionalidad del golpe y de los actos de la Junta Militar, sino que abarca las conductas de la vida cotidiana, tanto para castigar y reprimir, como para premiar y fanatizar. No otra función cumplen las invocaciones a los trabajadores y a los jóvenes, pero también los llamados y agradecimientos por la delación de los opositores a la dictadura, por señalar sólo algunos ejemplos.
La tercera función de los bandos es de tipo propagandístico-informativo. En efecto, no sólo hay que intentar darse y dar un mínimo sentido o llenar un enorme vacío institucional. También hay que estar renovando el llamado a los partidarios, interpretando situaciones, informando a la gente, advirtiendo y amenazando. El bando es el instrumento de comunicación de la Junta hacia los militares, hacia sus seguidores, hacia sus enemigos y hacia la sociedad en general. De ahí la variedad de los aspectos tocados, la mezcla de lenguajes que se quieren objetivos con la diatriba y la amenaza, la reiteración de mensajes, el tono autoritario, también el caracter inculto y sin cuidar el estilo, propio de quien está sólo preocupado del éxito de una operación militar y desconoce los otros aspectos de la vida humana.
En este sentido, hay que señalar dos dimensiones de esta función. Por un lado, el conjunto de los bandos apunta a crear un clima emocional psico-social que haga más vulnerable y manipulable a la población. Por el otro lado, la función informativa es siempre propagandística, es decir, no pretende dar cuenta de una realidad sino interpretarla. Por eso los bandos entregan ciertas informaciones, pero ocultan otras, ya sea tergiversándolas, ya sea negándolas.